"Estamos en un mundo marcado por divisiones geopolíticas contraproducentes, con violaciones flagrantes del derecho internacional y recortes masivos en la ayuda al desarrollo y humanitaria", denunció en su último discurso anual de prioridades antes de dejar la Secretaría General a finales de este año.
Guterres agregó que todo eso está "socavando los cimientos de la cooperación global y poniendo a prueba la resiliencia del multilateralismo", y que la ONU necesita "reformas que reflejen el mundo actual". El jefe de la ONU aseveró que, "pese a las turbulencias", el organismo ha dado "un paso al frente" en ámbitos como la ayuda al desarrollo, la acción climática o la inteligencia artificial (IA), impulsando marcos globales para un uso "ético, seguro y responsable" de esta tecnología.
Además, anunció que se estudian fusiones de agencias de la ONU para "ganar eficiencia" en un contexto de recursos menguantes. "Los presupuestos son importantes, pero solo si todos los Estados miembros pagan sus contribuciones íntegramente y a tiempo. La situación actual es totalmente insostenible", alertó, y pidió "a todos los países sin excepción" que "cumplan sus obligaciones financieras" en virtud de la Carta de Naciones Unidas, en velada referencia a Estados Unidos.
De lo contrario, dijo, los Estados miembros deben "reformar" las normas financieras para "evitar un colapso presupuestario". La Carta de la ONU, indicó, "no es un menú a la carta, es un menú fijo", y denunció que "cuando los líderes pisotean el derecho internacional, cuando eligen qué reglas seguir, no solo socavan el orden mundial, sino que sientan un precedente peligroso".lc