Alimentos con precios dolarizados y fuera del alcance
En mercados y supermercados del país, los productos básicos muestran cifras que resultan imposibles de cubrir para quienes dependen del salario mínimo que es de 130 bolívares al mes, equivale a unos 40 centavos de dólar. Un kilo de carne puede costar hasta 21 dólares. Un kilo de jamón ronda los 18 dólares. Una simple lata de atún se ubica en 3 dólares.
La brecha entre el costo de la vida y el poder adquisitivo se amplía cada mes, empujando a las familias a depender de remesas, trabajos informales o ayudas externas para poder alimentarse.
Inflación persistente y pérdida del poder adquisitivo
A pesar de los anuncios oficiales y de los intentos por estabilizar la economía, los precios continúan subiendo en dólares, afectando incluso a quienes reciben ingresos en moneda extranjera. La dolarización no oficial no ha generado estabilidad, y la población enfrenta una inflación que golpea directamente los alimentos, el transporte y los servicios básicos.
Una crisis que trasciende gobiernos
La situación económica venezolana se mantiene crítica independientemente de quién esté en el poder. La falta de ajustes salariales, la caída del poder adquisitivo y la ausencia de políticas efectivas para frenar la inflación han creado un escenario donde la mayoría de los trabajadores no pueden cubrir ni lo más esencial.
Un panorama incierto
Mientras los precios continúan escalando y el salario mínimo permanece sin cambios, la población enfrenta un futuro económico incierto. La brecha entre ingresos y gastos se hace cada vez más profunda, y la posibilidad de acceder a una alimentación adecuada se convierte en un desafío diario para millones de venezolanos.lc