La artista dominicana habla con Diario Hispaniola sobre los personajes que la han transformado, su raíz teatral y la necesidad de contar historias desde la voz de la mujer caribeña.
Santo Domingo.- Paloma Palacios es una de esas actrices que no se esconden detrás de sus personajes: los atraviesa, los habita y, en el proceso, se deja ver. Dueña de una carrera sólida entre el cine, el teatro y las producciones internacionales, su trabajo se ha caracterizado por una profunda honestidad emocional y una conexión visceral con las historias que cuenta. Desde relatos marcados por lo sobrenatural hasta exploraciones íntimas sobre la identidad, el desamparo y la mujer caribeña, Palacios ha construido una filmografía coherente, valiente y en constante transformación.
En esta entrevista exclusiva para Diario Hispaniola, la actriz dominicana reflexiona sobre los proyectos que han marcado su madurez artística, los retos de sostener una identidad propia dentro de la industria, su vínculo esencial con el teatro y los personajes femeninos que aún sueña con interpretar. Una conversación sincera que revela a una artista en pleno dominio de su sensibilidad y su oficio.
En Baño de Mujeres vemos una Paloma intensa y sin filtros. ¿Qué te exigió emocionalmente este proyecto y qué parte de ti quedó inevitablemente expuesta en ese personaje?
Me exigió un equilibrio entre intensidad emocional y precisión técnica. El reto fue jugar con las emociones sin desbordarme, mantener el control sin perder la verdad. Lo que quedó expuesto fue mi propio miedo a lo sobrenatural.
Insular plantea una mirada muy particular sobre la identidad y el aislamiento. ¿Qué te conectó personalmente con esta historia y cómo influyó en tu forma de construir el personaje?
Esta película se rodó en pandemia, y creo que la sensación de estar a la deriva era común para todos en ese momento. Trabajé desde el desamparo que ya sentíamos a nivel colectivo; no tuve que buscarlo muy lejos, estaba ahí. Eso me conectó profundamente con la historia y me permitió construir el personaje desde un lugar muy honesto.
En La Vuelta el público te descubre en un registro distinto. ¿Qué significó para ti asumir este rol y qué te permitió explorar como actriz que antes no habías transitado?
Creo que hay una confusión, no estuve en La Vuelta. Pero si hablamos de explorar registros distintos, en Tiguere, de José María Cabral, pude explorar el universo de una mujer de campo, trabajadora, fuerte y muy materna a la vez. Fue mi tributo a las trabajadoras domésticas en casas de familia que se dedican a cuidar de los hijos.
Si miras estos tres proyectos en conjunto, ¿sientes que marcan una etapa específica de madurez o transformación en tu carrera artística?
Sí, totalmente. Cada una representa una etapa y un tránsito en mi vida personal y profesional. Mirándolas en conjunto, siento que son parte de una transformación donde ahora actúo menos y siento más.
Como actriz dominicana, ¿cuáles han sido los mayores retos que has enfrentado para posicionarte y mantenerte fiel a tu identidad dentro de la industria?
El principal reto es mantenerse vigente y estar siempre lista para cuando la oportunidad llega, pero sin comprometer lo que soy ni los proyectos en los que creo.
A lo largo de tu trayectoria, ¿cuál consideras que ha sido tu mayor logro hasta ahora, no necesariamente el más visible, sino el más significativo a nivel personal?
A nivel personal, que David Fincher me llevara a Hollywood y estar en Netflix fue un hito enorme para mí en términos de aprendizaje y validación profesional. Pero el logro más significativo ha sido mi trabajo en la compañía de teatro Rodante; ahí está mi raíz, mi formación más profunda y lo que me sigue alimentando como actriz.
Muchos de tus personajes tienen una fuerte carga emocional y social. ¿Qué tipo de historias te interesa seguir contando y por qué crees que son necesarias hoy?
Me interesa seguir contando historias desde la perspectiva y el discurso de la mujer caribeña y las realidades que atravesamos. Creo que son necesarias porque nuestras voces y experiencias han estado invisibilizadas por mucho tiempo, y hay una riqueza y una verdad ahí que merece ser vista y escuchada.
¿Hay algún personaje soñado o una historia pendiente que sientas que aún no has contado y que te gustaría materializar en los próximos años?
Sí, hay varios personajes que me gustaría interpretar. Sobre todo mujeres que se imponen y traducen las reglas a sus propios términos, mujeres que no piden permiso, que rompen moldes y que desafían lo establecido desde su propia verdad.
Pensando en el 2026, ¿qué nuevos proyectos o territorios creativos te entusiasman explorar? ¿Cine, teatro, series, producción u otro rol detrás de cámaras?
Estoy abierta a todas las posibilidades. Me gustaría hacer más cine, y en el teatro tengo proyectos nuevos que cruzan disciplinas y otras formas de expresión que me entusiasman mucho explorar. H.A.A.