El “lujo silencioso” cede terreno ante una estética más exuberante. Las colecciones de 2026 apuestan por volúmenes dramáticos, brillos, broches llamativos y colores intensos, en una clara referencia al espíritu ochentero. Firmas como Schiaparelli llevan tiempo explorando este enfoque, que ahora se consolida como una de las corrientes más influyentes del año.
Los lazos vuelven con fuerza, aunque en versiones menos preppy que en temporadas pasadas. Se imponen especialmente en blusas y camisas, como se vio en el debut de Jonathan Anderson en Dior y en las propuestas habituales de Simone Rocha, donde este detalle es ya un sello distintivo.
Plumas, encajes modernos, pedrería y tejidos combinados se convierten en elementos clave. Las mezclas inesperadas —como seda con cuero o flecos con materiales técnicos— aportan dinamismo y sofisticación a los looks, una tendencia visible en colecciones de Chanel, Balmain, Rabanne y Balenciaga.
Las siluetas con volumen regresan con fuerza. Hombreras marcadas, mangas amplias, cortes peplum y bombers de formas innovadoras destacan entre las propuestas, retomando la influencia ochentera pero con un enfoque contemporáneo.
Aunque Pantone eligió un tono neutro como color del año, las pasarelas cuentan otra historia. Loewe, Alaïa, Akris y Saint Laurent apuestan por bloques de color vibrantes y contrastes potentes que llenan de energía las colecciones Primavera/Verano 2026.
La estética utilitaria se renueva con prendas prácticas pero estilizadas. Faldas y pantalones cargo, monos, petos, chaquetas técnicas y piezas inspiradas en uniformes de trabajo se actualizan con cortes modernos y tonos como verde militar y beige. Los bolsillos grandes y herrajes metálicos se convierten en detalles de diseño.
En 2026, los accesorios dejan de ser complementos para convertirse en protagonistas absolutos. Pendientes grandes con aire retro, collares largos, bolsos de gran tamaño y piezas de colores intensos aportan carácter y elevan cualquier conjunto.lc