Un concepto nacido en plena transformación laboral
Según reportes internacionales, el microshifting surgió durante la pandemia, cuando millones de personas se vieron obligadas a replantear cómo y cuándo trabajar. En ese contexto, la necesidad de conciliar el empleo con las responsabilidades del hogar impulsó nuevas formas de organización del tiempo. El microshifting lleva esta lógica un paso más allá: en lugar de adaptar la vida al trabajo, propone adaptar el trabajo a la vida.
Cómo funciona el microshifting en la práctica
Este modelo se basa en una flexibilidad extrema. Un trabajador puede, por ejemplo:
- Realizar una hora de trabajo en la madrugada.
- Hacer una pausa prolongada para actividades personales.
- Retomar sus tareas en la tarde o incluso en la noche.
No se trata de improvisar, sino de planificar microajustes en el horario para que la jornada laboral encaje con las necesidades del día a día. Esto permite integrar compromisos como el cuidado de los hijos, diligencias, estudios o un empleo adicional, sin sacrificar la productividad.
Por qué está ganando popularidad
La principal motivación detrás del microshifting es lograr un mayor equilibrio entre la vida personal y profesional. Para muchos empleados, el horario tradicional de 9 a 5 resulta incompatible con las exigencias actuales. Datos recientes muestran que:
- Cerca del 30 % de los trabajadores híbridos tiene un segundo empleo o actividad adicional.
- Muchos empleados están dispuestos a sacrificar hasta un 9 % de su salario a cambio de mayor flexibilidad.
La eliminación de desplazamientos y tiempos muertos también impulsa esta tendencia, permitiendo aprovechar mejor cada momento del día.
Microshifting y trabajo híbrido: una evolución natural
Aunque el microshifting no es lo mismo que el trabajo híbrido, ambos modelos avanzan en la misma dirección: mayor autonomía. De hecho, la práctica ya está extendida:
- El 51 % de los empleados programa citas personales durante el horario laboral tradicional.
- Entre la generación Z, esta cifra asciende al 61 %.
Esto evidencia que la frontera entre tiempo personal y laboral es cada vez más difusa, y que la fragmentación de la jornada se está normalizando.
¿Quiénes adoptan más el microshifting?
Aunque la generación Z lidera la adopción, los millennials también encuentran en este modelo una solución para equilibrar responsabilidades como la crianza o el cuidado de familiares. En realidad, el microshifting no depende tanto de la edad, sino de las necesidades personales y del nivel de autonomía que permita el puesto de trabajo.
¿Afecta la productividad?
Las opiniones varían, pero muchos defensores del microshifting destacan beneficios como:
- Mayor concentración al trabajar en momentos de alta energía.
- Reducción de tiempos improductivos.
- Mejor aprovechamiento del día al eliminar desplazamientos.
El desafío para las organizaciones es redefinir cómo medir la productividad en un esquema donde el tiempo deja de ser el indicador principal y los resultados cobran mayor relevancia.
Un modelo que anticipa el futuro del trabajo
A medida que el microshifting gana terreno, las empresas deberán adaptarse a nuevas formas de evaluar el desempeño y gestionar equipos distribuidos en horarios no tradicionales. Lo que está claro es que esta tendencia responde a una necesidad real: equilibrar la vida laboral con la personal sin renunciar al bienestar ni a la eficiencia.lc