El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ya anunció el pasado 16 de noviembre que, según el Gobierno de Donald Trump, «existe una base fáctica suficiente» que demuestra que el Cartel de los Soles cumple con las condiciones descritas en la ley de inmigración y nacionalidad que regula la designación de FTOs. Esa norma establece que una FTO debe ser un grupo extranjero que participe «en actividades terroristas o terrorismo» y que debe «amenazar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses o la seguridad nacional de Estados Unidos», lo que incluye los ámbitos de defensa, relaciones exteriores o intereses económicos.
Aunque las autoridades estadounidenses aseguran que el Cartel de los Soles (nombre que supuestamente procede de las insignias que lucen los generales) es un grupo integrado principalmente por militares venezolanos desde los años noventa del siglo XX, las averiguaciones de la Administración de Control de Drogas (DEA) no se oficializaron hasta marzo de 2020, durante el primer mandato de Trump. Fue entonces cuando el Departamento de Justicia reconoció formalmente la existencia de este grupo que asegura encabezan el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su titular de Interior, Diosdado Cabello.
Carlos Verissimo Storace, analista internacional y experto en Estados Unidos, afirma que la designación de grupo terrorista permite a varias agencias del Estado involucrarse en la lucha en su contra, lo que “le da muchas más herramientas al Estado norteamericano”. lc