El metaanálisis -un estudio estadístico que combina los resultados de múltiples estudios sobre un mismo tema- ha demostrado la «evidencia sólida y consistente» de que estas vacunas previenen el cáncer de cuello de útero, que son seguras y que solo causan efectos secundarios leves y transitorios, como el dolor de brazo.
El VPH es una familia de virus comunes, que incluye virus que causan verrugas en la piel y aunque la mayoría son inofensivos, algunos son «alto riesgo» y pueden causar cáncer de cuello del útero, de ano, de pene, de vulva, de vagina y de garganta, y otros pueden causar verrugas anogenitales.
El cáncer de cuello del útero es el cuarto cáncer más frecuente en las mujeres en todo el mundo y causa más de 300.000 muertes cada año, especialmente en países de ingresos medios y bajos, donde las vacunas podrían prevenir la mayoría de estos casos. La primera revisión resume los resultados de 60 ensayos clínicos realizados con 157.414 personas. En ellos, las vacunas se mostraron efectivas para prevenir infecciones que pudieran provocar cáncer y otras enfermedades relacionadas con el VPH.
Dado que los cánceres causados por el VPH puede tardar muchos años en aparecer, la mayoría de los estudios no hicieron un seguimiento lo bastante largo como para medir los efectos directos sobre el cáncer.
Sin embargo, las vacunas redujeron las alteraciones precancerosas en el cuello uterino y otros tejidos en personas de entre 15 y 25 años, y la cantidad de personas que precisaron un tratamiento por alguna enfermedad relacionada con el virus, y rebajaron «significativamente» el riesgo de verrugas anogenitales. Además, aunque los efectos secundarios leves fueron frecuentes, los graves fueron «poco frecuentes» y se dieron en tasas similares en los grupos que recibieron la vacuna y de control.lc