El exmandatario compareció el domingo ante una audiencia de control de detención y recibió las visitas de sus abogados, médicos y de su esposa, Michelle Bolsonaro, quien llegó a la sede policial vestida de negro y con gafas de sol, estuvo dos horas y se marchó sin dar declaraciones. El capitán retirado del Ejército, condenado a 27 años de cárcel por golpismo, se dejó ver durante unos instantes en la entrada de la superintendencia para despedirse de su esposa, aunque en ningún momento salió del edificio, según presenció EFE.
En la sesión de control se sometió a las preguntas de una jueza auxiliar del magistrado del Supremo Alexandre de Moraes, relator del proceso por golpismo y quien ordenó su ingreso en prisión preventiva la mañana del sábado. Una de las razones de la orden de prisión fue el hecho de que el exjefe de Estado (2019-2022) confesó haber quemado con un soldador la tobillera electrónica impuesta por el Supremo para controlar sus movimientos.
Bolsonaro, quien antes de su arresto cumplía prisión domiciliaria desde agosto, achacó sus acciones a los efectos colaterales de haber mezclado pregabalina (antiepiléptico) y sertralina (antidepresivo), según el informe de la audiencia.lc