Las estimaciones son preliminares y conservadoras, por lo que podrían aumentar considerablemente, pero los datos disponibles hasta ahora quedan lejos de los 125.000 millones de dólares en daños valorados en Estados Unidos tras el huracán Katrina de 2005.
El primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, explicó que los daños físicos a viviendas, edificios comerciales, carreteras e infraestructura de servicios de electricidad, agua y telecomunicaciones, entre otros, equivalen aproximadamente a entre el 28 y el 32 % del PIB del año fiscal anterior del país.
«Melissa golpeó el corazón de la zona productiva de Jamaica, desde Saint Elizabeth, principal centro agrícola de la isla, hasta el corredor turístico de Westmoreland, Saint James, Trelawny y Saint Ann», señaló Holness, al afirmar que el país «nunca había sufrido un desastre de esta magnitud y con este impacto económico».
En Cuba, que se encuentra excluida de las principales instituciones financieras internacionales y con acceso extremadamente restringido a fuentes para financiar la respuesta a desastres, la ONU pretende atender con su plan a un millón de personas.
Según las estimaciones preliminares de la ONU, cerca de 2,2 millones de personas en las provincias cubanas de Granma, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo resultaron «severamente impactadas con afectaciones críticas en vivienda, servicios básicos, comunicaciones, medios de vida y amenaza a la seguridad alimentaria».
En Haití, otro de los países afectados duramente se contabilizaron 11.952 viviendas inundadas, 176 viviendas destruidas y 4.257 viviendas dañadas, en menor o mayor medida. En Jamaica, alrededor de 116.000 estructuras han quedado dañadas, incluidas viviendas, centros médicos y escuelas, principalmente en la mitad occidental de la isla, que todavía permanece en su mayoría sin servicio de electricidad. lc