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Ahora que todos miran para otra parte…

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Ahora que todos miran para otra parte…
martes 26 de junio de 2018, 19:00h
La función pública de la mentira moderna ayuda a digerirlo todo. Tiene un cierto parecido con el bicarbonato sódico y es capaz de combatir la acidez política y hasta el mal aliento de la gobernanza. La verdad ha dejado de tener validez en la prensa dominante y ahora los idiotas y los incultos, con títulos de mercadillo, no tienen oportunidades en los periódicos. Afortunadamente la prensa amarilla, el chismorreo del corazón y el folleteo, promiscuo e indiscriminado de la farándula, son una oportunidad indiscutible para estos desgraciados que no saben ni radiar un partido del Rea Madrid.

Sirva esta frívola introducción para que el lector serio comprenda que el ideal de la democracia liberal no podrá ser superado nunca… Así se confabulen todos los asesinos del Islam con los matarifes más peligrosos y despiadados de la China de Mao y de Fumanchú; y se sumen las hordas rusas provenientes de las tierras salvajes e inhóspitas de la Siberia, capitaneados todos por Vladímir Putin, desde el Kremlin, y su escudero Ramzán Kadýrov, desde la lúgubre guarida de Grozni, donde se ejercita en el baile de la muerte a Occidente... Algo muy serio de la cultura chechen...

Brilla el sol en el National Mall en este verano boreal y refleja su incomoda luz entre los fantasmas smithsonianos y los memoriales a las guerras perdidas y a las que se ganaron de forma inconfesable; eventos de gloria que pudieron maquillarse, gracias a Dios, incluso reescribiendo la historia para bien de las generaciones futuras… Suele explicar en clase, lo mejorcito del profesorado en Filosofía Política de la Escuela de Chicago, que el arte de matar al enemigo, previa destrucción de su poder militar, debe encerrar por obligación todo el secretismo del Estado dando fundamento al imaginario de la mentira pública...

Aunque el fin de la historia anunciado por Fukuyama -en su día- provocó carcajadas en Rusia, estupefacción en China y la maldición mahometana en todas las repúblicas islámicas y reinos de vodevil de la peor calaña mora, tienen ustedes derecho a saber que se han publicado millones de libros y trillones de artículos periodísticos asegurando que lo que verdaderamente había llegado era el “fin de los Estados Unidos” y de la cultura y dominio occidental.

Treinta años llevan diciendo y escribiendo lo mismo… Y los viejos eméritos politólogos de la universidad más prestigiosa del mundo ya están hasta los cojones (perdonen el vocablo) de explicar que nada de eso es cierto; de Chicago salieron cerca de 100 premios Nobel y no se cansan de explicar que una cosa es la geopolítica real y otra el sueño o la pesadilla de los enemigos de Washington y su vehemente deseo que se hunda y desaparezca el llamado imperio americano de Occidente…

Esa envidia que carcome, ese odio fanático, y ese aborrecible deseo solo puede explicarse cuando se contemplan y se comprenden las continuas declaraciones de gilipolleces como una forma de tratar de defender a la autocracia indefendible, al lodazal de corrupción en el que viven, o a la perversa resistencia criminal del clero mahometano ante la sed democrática y el hambre de libertad en las dictaduras más envilecidas del planeta…

Incluso en sitios como la Unión Europea o Canadá, tradicionales aliados del Pentágono y origen socio-cultural de los estadounidenses, donde la irrealidad posmoderna gana adeptos cada día frente a la realpolitik, la cantinela sobre la decadencia inevitable de Estados Unidos se utiliza como crítica provinciana en forma de mentira política o fantasía filosófica como diciendo “aquí estamos los de Volkswagen que somos más guapos que los de Chevrolet y pedimos el liderazgo del planeta” … Para vomitar sobre la Puerta de Brandenburgo -dicen en el Departamento de Estado U.S.A.- quizás porque Mike Pompeo
conoce de sobra a la ralea de políticos que pulula por la cabeza de playa euroasiática que tanta sangre estadounidense dejó sobre la arena de Francia.

Nadie como el ex-jefe de la CIA y actual Secretario de Estado para entender a toda esa mierda de élite, estúpida e inculta, que utiliza la más burda de las mentiras como forma de defenderse de los propios europeos, de su propia sociedad judeocristiana que están destruyendo, porque lo contrario, decir la verdad y reconocer el aberrante suceso histórico, supondría revelar los secretos inconfesables de Angela Merkel en bragas y ser señalados como traidores que deben ser derribados de sus gobiernos y ser señalados como la escoria amanerada que abrió las puertas a la barbarie.

El Council on Foreign Relations de New York no se queda nada corto ni aturdido cuando sus sabios dejan por escrito que en los tiempos de odio geopolítico, ante la presencia de asesinos despiadados que menosprecian la democracia, o a las mujeres como ciudadanos iguales, o los derechos humanos de expresar la sexualidad diversa, su orientación sexual en sus múltiples formas; o a la cultura occidental en su totalidad, es necesaria una respuesta contundente de violencia y de muerte que ponga a cada uno en su sitio…

Y esto, como la mentira política, es universalmente aceptado, aunque se trate de una sociedad democrática y hasta en un supuesto periodo de paz como su equivalente londinense, el Instituto Real de Asuntos Internacionales, ha dejado explícito en los mejores territorios universitarios del planeta. Dicen en Chatham House que, a la vista de la paupérrima formación entre las élites políticas europeas, es conveniente que la verdad no se le diga a todo el mundo; y sobre todo es obligatorio que ningún político en activo confiese que ha mentido, por la sencilla razón de que mentir en la política exige no reconocer que se está mintiendo… ¿Lo pilla, amigo lector?

En el relato sobre las tribulaciones humanas a su paso por este mundo, no hay lugar para otra paz que no sea la de los cementerios. Así ha sido siempre a través de la historia humana, y así será -tristemente- durante las dos primeras décadas del siglo XXI… Ninguna de la negociaciones proyectadas o puestas en marcha, tanto en Korea, en China o en Oriente Medio, tendrán éxito. Ningún pleito que haya durado más de veinte años, será resuelto por el arte de la diplomacia de Mike Pompeo o por la magia desplegada por Donald Trump en los negocios inmobiliarios… Un escalofrío de guerra mundial recorre todo el Índico-Pacífico.

Y el olor a muerte nunca se desvanecerá de Oriente Medio porque los descendientes islámicos de Muhammad Amin al-Husayni siguen al pie de la letra la nueva versión de Mein Kampf adaptada por el gran muftí de Jerusalem, amigo personal de Hitler, a las necesidades coránicas para la Yihad contra los infieles y el “necesario” exterminio de los judíos. El Consejo de Relaciones Exteriores neoyorquino ya lo hacía saber en 1921: algo parecido a la globalización deberá “barrer” todo vestigio de nacionalismo o las guerras apocalípticas nunca dejarán paso libre a la paz para el desarrollo de la democracia y el libre comercio…

Solo quedan dos años para una “limpieza” que tiene múltiples apellidos; un frívolo exceso terapéutico por parte de las élites políticas, no ha podido educar ni conformar una sociedad tan libre y tan pacífica como la que habíamos soñado, y -para colmo de males- han surgido los graves problemas multiculturales en un nefasto trabajo en el que las clases dominantes, de aquí y de allá, han mostrado su ignorancia y ahora se otorgan el derecho indiscutible de abanderar una moral que desconocen y una ética que ni siquiera comprenden.

El llamado “comité de sabios” del Departamento de Defensa estadounidense no tiene nada que ver con la recta y educada figura del general del United States Marines Corps, James N. Mattis, que, desde hace un año y medio, tiene el empleo de Secretario de Defensa. Tampoco es lo que la gente común entiende por consejeros tradicionales de la Casa Blanca o del Pentágono repartidos como especialistas por todo el entramado de laboratorios de ideas políticas diseminado por Beltway.

Es algo mucho más complejo y de alto secreto pues desde esa nube de información, imperceptible para el personal ajeno a la secret war cloud, la comunidad de inteligencia americana y sus aliados, despliegan los procedimientos de urgencia y las órdenes ejecutivas para poner en funcionamiento todas las medidas para llevar algo a cabo. Quizás comprenda el lector porqué se habla de decadencia de los Estados Unidos desde hace 25 años y del derrumbe de la cultura judeo-cristiana, desde hace 30...

Ahora que todos miran para otra parte, el imperio “decadente” ha conformado una obra maestra para destruir a sus enemigos y a los de sus aliados. La explicación del Pentágono es de lo más educada y correcta… Tras la fanfarria de exabruptos de Trump, se esconde el discurso de que la batalla de Hodeida en Yemen no es asunto de Yemen, ni de Rusia, mi de China, ni de nadie; sino de Saudi Arabia con la luz verde de Washington.

La destrucción de Siria no es asunto de Bashar al-Assad… aunque esta sentencia parezca surrealista, tampoco es incumbencia de terroristas libaneses como el Hesbollah, y mucho menos de Irán; sino de Israel y de sus aliados árabes que cada vez son más… El terrorismo palestino y todo el abanico de asesinos mahometanos en Gaza, Judea, Samaria y Jerusalem, ya no interesa a los árabes, solo los persas y los turcos están financiando el terror islámico en todo el mundo… Bueno es saberlo -dicen los saudíes...
“A ver si los aliados europeos se enteran de una vez: la mora chía está en pie de guerra”

La voz de ese comité de sabios sale de Beltway pero el viento la esparce por todo el National Mall… Hasta la oficina adicional del Council on Foreign Relations en Washington, D.C. ha advertido a los socios europeos que se acercan los días de furia y fuego y hay que andar muy listos en todos los frentes… El presidente de los Estados Unidos ha decidido que el mejor enfoque para llevar todo esto adelante es levantar la voz, pegar un puñetazo en la mesa, subir los aranceles y que el resto del mundo haga lo que le parezca, porque Washington sabe muy bien lo que tiene que hacer.

La implacable presión sobre sus enemigos será mil veces superior a la que impondrá a sus aliados. Los conflictos sectarios entre los mahometanos, ofrecen la oportunidad a Occidente para poner un poco de orden y concierto. No hay nada fácil en esta vida, pero si se juegan bien las cartas, Moscú y Washington tendrán la oportunidad de masacrar al terrorismo mahometano. Ya solo falta que el presidente de Estados Unidos de una rueda de prensa en calzoncillos...

Los rusos saben que la política de Donald Trump es una auténtica genialidad que ha permitido reconducir la fuerza contra el terrorismo musulmán a un coste demasiado bajo… El premio para el Kremlin son la vuelta a sus bases en Siria; que serán sostenidas económicamente por el que gobierne en Damasco, sea quien sea… O sea, gratis...

En Moscú están al tanto de que, ahora que todos miran para otra parte, ha llegado el momento de atacar a Bashar al-Assad y comenzar la “limpieza” de Oriente Medio ya que no es asunto ni de moros ni de persas ni de turcos… ¿De quién entonces? -Se pregunta la gente común… Pues… de Estados Unidos, de Rusia, de Israel y de todos los aliados que son bienvenidos a participar en el diseño de un nuevo mapa de Oriente Medio.

Parece que todos han comprendido que la política exterior estadounidense advierte que la seguridad internacional requiere mano dura para que los asesinos del Islam, tanto de Middle East como de los que se esconden en la masa migratoria, sepan quién manda y el precio que se debe pagar por la violencia en ese mapa.

Estados Unidos, Israel, la Unión Europea, Rusia y todos los socios y aliados, tienen ahora el deber moral de llevarlo a cabo y el poder militar para dibujarlo.

Ahora que todos miran para otra parte...

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