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Vladimir Putin como jugador impecable...
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Punto de mira
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Punto de mira
Solo un perturbado mental con delirios de grandeza puede dudar de que Estados Unidos sea la más poderosa, temible y peligrosa potencia militar de toda la historia de la humanidad. El Kremlin lo sabe… Si bien la América de Donald Trump no tiene enemigos militares a su altura, ni coalición alguna que perturbe su sueño, es verdad que Washington reconoce a Rusia como una formidable potencia militar que tendría que competir con otras de su entorno euroasiático en solitario… precisamente en una nueva y oscura época que solo presagia el apocalipsis...

Es por eso, y solo por eso, que el Pentágono siempre ha tenido en mente a la Rusia de Vladímir Putin como socio militar, mucho más fiable que la hedonista y acobardada Unión Europea, rica pero incapacitada para defenderse hasta de la basura yihadista mahometana... Washington mira a Rusia como el mejor aliado para una última guerra en este planeta, abierta, total y definitiva, contra los que han decidido destruir a la civilización judeocristiana. Dirimir quiénes y cómo se lleva a cabo la gobernanza de este mundo, es su propósito.

A la espera de que la Rusia de Vladímir Putin le haga una “jugarreta” a Washington cuando termine el alboroto diplomático y comience el tiroteo en varios sitios a la vez, es de esperar que la inteligencia creadora de ese gran estadista que es el presidente ruso, lleve al Kremlin por los caminos y veredas de ese viejo dilema de la “alternativa única” para ese gran pueblo que es el ruso… Se espera en Bruselas que el viejo y astuto ex agente del KGB sepa terminar su gran obra de colocar a Rusia en el digno sitio que merece. Pero todo tiene un precio, señor Putin...

En Capitol Hill, el establishment estadounidense piensa que, desgraciadamente, al gobierno de Putin hay que “alumbrarle” el camino para que, en el largo trayecto de entendimiento hacia la integración europea y la cooperación con la OTAN, no se desboque como un caballo salvaje; es de capital importancia, ahora, que no se desmande la Rusia asociada a Occidente y que se atenga a las reglas del juego del libre comercio en una democracia liberal si quiere sacar a la sufrida ciudadanía rusa de las penalidades de la crisis económica que padece.

Transformar a Rusia en una nación próspera y rica es posible si sabe jugar sus fichas. Pero sobre todo es necesario que no vaya de por libre en cuestiones militares. Porque entonces todos saldremos perdiendo… Rusia la que más… y voy a explicar el porqué.

Es de suponer que los actuales dirigentes de Moscú han comprendido que mientras llegan y no llegan a esa “meta” que es la democracia, en este violento mundo repleto de asesinos mahometanos exterminadores (los tiene pegados a su frontera Sur) no son precisamente los yihadistas musulmanes buenos compañeros de viaje en la gran aventura de la vida en este planeta. El Kremlin ha sabido “domesticar” a un temible guerrero mahometano…

Se dieron todas las “perfectas” condiciones para ofrecer poder y gloria a un joven arrojado y valiente que en poco tiempo se convirtió en leyenda… Al líder chechén, Ramzán Kadýrov, lo quieren matar todas las tendencias del islam; no solo los alauitas que atentaron contra su vida, no solo los chiíes que casi lo cosen a tiros… sino más de veinte grupos yihadistas sunníes lo han condenado a muerte por traición al Islam...

Más listos que el señor Putin se han equivocado gravemente cuando de fanáticos criminales religiosos se trata… La suerte de Ramzán Kadýrov es la suerte de Vladímir Putin pero más de treinta atentados con explosivos, una docena de emboscadas con graves heridas y más de una docena de ingresos en el Hospital de Moscú, hacen pensar que -por desgracia- la suerte de Kadýrov está echada y muerto el “Héroe de la Federación Rusa”, los asesinos mahometanos del Califato se adueñarán de las montañas de Chechenia y el Kremlin necesitará socios de Occidente y buenos amigos en Israel y Saudi Arabia…

Son los servicios de inteligencia saudíes los que han filtrado que Ramzán Kadýrov es un producto “estrella” del Servicio de Inteligencia Exterior del Kremlin. El SVR (Sluzhba Vnéshney Razvedki) creó, con mucho éxito, a un musulmán nacionalista ruso que amaba la unidad de los rusos y glorificaba la patria Rusa… Pero al wahabismo saudí no le gustan los “ídolos” musulmanes que trabajan para los servicios secretos rusos, y en Riyadh soltaron el rumor de que los espías de la oficina de operaciones especiales del SVR de los rusos asesinaron al padre de su héroe Kadýrov el 9 de mayo del 2004; para tenerlo “atado” y bien atado… Para que nunca tuviera, Ramzán Kadýrov, otro sitio a donde ir...

Si la experiencia de Siria le ha servido de algo a la actual élite rusa, se supone desde París, Berlín y Londres que los del Kremlin han entendido, sobradamente, que durante toda la historia humana, cuando se desprecia y se pisotea el statu quo, las banderas de la guerra se despliegan para los enfrentamientos abiertos. Y Rusia no es precisamente una plácida isla de un paraíso lejano. Rusia está en el ojo del huracán, un sitio de aparente tranquilidad del que -más tarde o más temprano- se sale violentamente arrastrado por el vórtice de los acontecimientos geopolíticos.

Porque Rusia tiene a un temible competidor a su lado que el China con 1.400 millones de chinos armados hasta los dientes que necesitan espacio para vivir y tierras de cultivo para sembrar y comer… Las repúblicas islámicas no solo quieren su independencia; quieren todas las Rusias como “pago” y como venganza histórica por haber sometido como esclavos a los musulmanes durante el imperio soviético; pero sobre todo porque los mahometanos están en disposición, ahora, de desestabilizar lo que queda del colapsado imperio comunista que exterminó a los moros...

El ofrecimiento de Occidente para que Rusia se gane su sitio entre las democracias occidentales es la gran oportunidad para Vladímir Putin de “rizar el rizo” y retirarse a la merecida dolce vita cuando se jubile. Si en el transcurso de su gran aventura geopolítica necesita cierto autoritarismo para gobernar, Occidente le dará el plácet sin lugar a dudas; así que todo este teatro de “guerra fría” y de embajadas, está demás ante lo que se avecina.

La Rusia de Putin sabe que pertenece a Europa y -evidentemente- también a Asia porque es el país más grande del globo terrestre, casi dos veces Estados Unidos y con 11 husos horarios… Es un país que necesita la seguridad de Europa y Estados Unidos para ser la nación más próspera y rica del mundo. Pero sobre todo por la tranquilidad que supone defenderse de otras grandes potencias que aspiran -como China- al necesario territorio como supervivencia. Para conseguirlo, Rusia, solo necesita el poder militar del Occidente y -por supuesto- su flujo de capitales para extraer las inmensas riquezas de la Siberia y el Ártico...

No cabe duda de que Moscú está haciendo un trabajo digno de inteligencia en Siria. Dicen en Moscú que el bregar con la peor ralea de asesinos mahometanos los ha hecho expertos desde un curioso punto de vista que abandonaron los dirigentes soviéticos… La gerontocracia marxista-leninista dio la espalda a un pueblo ruso que era cristiano ortodoxo… Vladímir Putin ha jugado esa carta… un naipe que no es otra cosa que el poder de cohesión que es la cultura judeocristiana a la cual pertenece; desde sus inicios imperiales, pasando por los zares, hasta otras siete décadas más por la potencia militar soviética atea por imperativo; y estos últimos 27 años de la nueva Rusia en los que se trata de conformar, en la nación más extensa, violenta y variopinta de la Tierra, una democracia de pleno derecho ante sus socios de Occidente.

La “Santa bomba Islámica” de los persas ya está en camino… Conociendo lo que ocurre en la península de Korea, el Kremlin ha reflexionado… China está apostando muy fuerte… Y para colmo ahora los asesinos del Islam se han crecido… Ya se hacen en Moscú una ligera idea de lo que sería una república mahometana de asesinos persas con artefactos atómicos en el Lago Caspio… Los rusos ya conocen a los persas en el campo de batalla del creciente fértil… Aseguran los fanáticos mullah de Teherán que Israel no existirá en unos 20 años… Los rusos ya piensan como nosotros pues a continuación de los israelíes nos aniquilarán a nosotros…

A mí me enseñó la Filosofía que el que menos ladre en una pelea de perros es el más peligroso y con el que había que tener más cuidado… El silencio y el gesto infunde mucho más miedo que la baladronada de Donald Trump o la chulería de Kim Jong un... Vladímir Putin ha comprobado que aprender de la experiencia propia o ajena es una realidad aleccionadora y -sobre todo- pedagógica que admite pocas discusiones. Una llamada de atención, una advertencia amenazante o un castigo ejemplarizante es el único lenguaje que entienden los mahometanos, o los coreanos… O vaya usted a saber…

Porque China acecha y sabe pescar, mejor que nadie, en aguas revueltas...


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