27 de septiembre de 2021, 15:25:19
Economía


Banco Central explica cambios en el dinamismo económico de la RD

Por Redacción Diario Hispaniola

El ritmo de crecimiento del tipo de cambio se aceleró muy por encima de lo usual, situación que no se corresponde con los volúmenes transados de compra y venta de divisas, los cuales se mantienen en los niveles habituales para nuestro mercado en los meses analizados, destacándose, como indicamos, los aumentos en las tasas de compra y venta.


El Banco Central de la República Dominicana, con la finalidad de orientar a la opinión pública y a los agentes económicos en general, frente a algunas declaraciones en torno al comportamiento del mercado cambiario y el impacto que tendrían las  recientes medidas adoptadas por la Junta Monetaria, ha considerado necesario formular a continuación algunas precisiones aclaratorias de interés general.

Si bien es cierto, como se ha señalado, que por razones estacionales en períodos de principio de año y en los meses de agosto y septiembre se producen movimientos alcistas en la tasa de cambio, ocasionados principalmente por la reposición de inventarios y repatriación de utilidades, se precisa destacar que en base a las estadísticas que disponemos del mercado cambiario, se evidencia que en el presente año el comportamiento de dicha tasa fue atípico, en comparación con la tendencia que usualmente ha mostrado el mercado cambiario, para iguales períodos de años anteriores.

A manera de ejemplo, se puede apreciar claramente que mientras el incremento en la tasa de cambio en los primeros dos meses[1] de los años 2011-2014 con respecto al último día de diciembre del año inmediatamente anterior, era de apenas 11, 20, 40 y 32 puntos, respectivamente, para un promedio de ese período de 25.8 puntos; en el caso que nos ocupa, es decir, en enero y febrero del presente 2015, la variación se elevó a 63 puntos, más que duplicando el promedio indicado de años anteriores, mientras el mercado continuaba una tendencia alcista en la que se realizaron operaciones que alcanzaron hasta RD$45.18/US$, representando incrementos superiores a 82 puntos con respecto a la tasa de RD$44.36/US$ registrada al cierre de diciembre de 2014.

Evidentemente, el ritmo de crecimiento del tipo de cambio se aceleró muy por encima de lo usual, situación que no se corresponde con los volúmenes transados de compra y venta de divisas, los cuales se mantienen en los niveles habituales para nuestro mercado en los meses analizados, destacándose, como indicamos, los aumentos en las tasas de compra y venta.

En definitiva queda claro, que los movimientos en el tipo de cambio para inicios de 2015 no obedecían únicamente a factores estacionales,  por lo que se ameritaba que las Autoridades Monetarias adoptaran medidas preventivas y oportunas, tendentes a garantizar el cumplimiento de la meta de inflación proyectada en el Programa Monetario del 2015.

Entre los factores no estacionales que explican los movimientos más bruscos del tipo de cambio de principios de año, se ha observado una marcada competencia entre los intermediarios financieros y cambiarios, en su propósito de captar clientes generadores de divisas, lo cual es un elemento adicional que ha incidido en el aumento del nivel de la tasa de cambio observada. 

Por demás, las actuales condiciones económicas, caracterizadas por un entorno internacional favorable para nuestra balanza de pagos vía la reducción de los precios del petróleo y un mejor desempeño de los sectores generadores de divisas, así como la inexistencia de condiciones monetarias y fiscales adversas, revelan que los movimientos experimentados en la tasa no son consistentes con el entorno macroeconómico prevaleciente, ni con la estacionalidad habitual para estos meses.

Adicionalmente, el hecho de que la práctica internacional de los bancos centrales en manejo de política cambiaria indique que cuando los incrementos del tipo de cambio superen determinados parámetros prefijados por los países, en función de la caracterización y tamaño de sus mercados cambiarios,  se contempla la aplicación de reglas de intervención en los mismos, acompañadas de medidas monetarias, tales como las recientemente adoptadas por el Banco Central, las cuales son consistentes con las implementadas por otros países en situaciones similares.

Por otro lado, en lo que  concierne a la medida relativa al aumento de un 2% del encaje legal de depósitos en moneda nacional,  que representaría una desmonetización en torno a unos RD$14,200 millones para todo el sistema financiero, cabe destacar que la misma se corresponde con el objetivo de mantener los niveles de  liquidez óptima que requiere la economía dominicana en esta coyuntura, con fines de garantizar el cumplimiento del objetivo de inflación y la estabilidad.

En cuanto a los efectos colaterales que el referido incremento del encaje legal pudiese tener sobre las tasas de interés, previamente analizados con detenimiento por los técnicos del Banco Central, se entiende que dada la poca representatividad que tiene dicho aumento con respecto al pasivo sujeto a encaje, y la experiencia obtenida en ocasiones anteriores, el incremento en las tasas de interés pudiera ser de muy poca significación, ya que lo importante es sopesar el balance de riesgos y determinar cuáles serían los costos más perjudiciales para la población. Eso es precisamente lo que hace el BancoCentral cuando actúa oportunamente con las herramientas que tiene a su disposición.

Debe recordarse que cuando se liberó el encaje legal en mayo del 2013 en unos RD$20,000 millones, lo cual representaba una reducción de dicho requerimiento en torno a un 3.3% del pasivo sujeto a encaje, las tasas de interés apenas se redujeron en alrededor de 2.16 puntos porcentuales por un corto período de tiempo, por lo que un incremento del encaje en una menor proporción (de 2%) a la establecida en aquella oportunidad (3.3%), no tendría por qué traducirse en un incremento relevante de las tasas de interés en los momentos actuales, el cual, en todo caso, pudiese ser transitorio dependiendo de las condiciones internas y externas que prevalezcan en la economía.

Por todas las razones antes expuestas, queda evidenciado que las medidas recientemente adoptadas, lejos de representar una sobre reacción injustificada o de introducir efectos no deseados, constituyen acciones necesarias y oportunas para poder garantizar la estabilidad macroeconómica, contribuir a lograr el objetivo de inflación del Banco Central y evitar aumentos en los precios que impacten negativamente a los sectores de menores ingresos y a los menos favorecidos.

Finalmente, el Banco Central ratifica su compromiso de implementar la política monetaria orientada al logro de su meta de inflación, a la vez que seguirá monitoreando la evolución del entorno internacional y la coyuntura doméstica, a fin de adoptar las medidas necesarias ante riesgos sobre la estabilidad de precios y el buen funcionamiento de los sistemas financiero y de pagos.

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