27 de noviembre de 2021, 21:10:55
Opinión


Nueva etapa en Acroarte

Por Arismendi Vásquez

Con la elección de la distinguida periodista Emelyn Baldera como presidente de Acroarte para el período 2021-2023, inicia una nueva e interesante etapa en esta institución.

Interesante, por cuanto, aunque Emelyn es de nuevo Presidente, en base a todo lo positiva que fue su primera gestión, ahora tenemos el reto de enfrentar a un grupo de miembros que decidió formar una Academia de periodistas de arte y espectáculos, cuyos fines reales aún no están definidos, pero que todo apunta a la realización futura de una premiación artística paralela.


Llegado a este punto, debo recordar que Acroarte fue fundada por 60 cronistas, 30 presentes y 30 ausentes (con su legítima excusa), reconocidos por la Asamblea Constitutiva del mes de noviembre de 1984, realizada en el Restaurante D’Agostino.

El 5 de noviembre de 2005 se produjo la primera escisión en Acroarte, con la reuncia de 20 miembros liderados por Ernán Santana, y que tenía como aspirante a la Presidencia, a Belkys Martínez. Al 3 de septiembre de 2017 éramos 169 miembros activos. Para las elecciones de 2019, habíamos 239. Actualmente, Acroarte cuenta con 246 miembros activos, de los cuales Santo Domingo registra 131, Santiago 40, New York 30 La florida 36.

Si descontamos los ciento y tantos que formaron recientemente la ADOPAE (Academia de Periodistas de Arte y espectáculos), contamos con más de 100 miembros activos, cantidad representativa para continuar con los planes de la institución.

Desde su fundación misma, hace más de tres décadas, Acroarte comenzó a ser blanco de críticas por parte de distinguidos periodistas que no creían en el éxito futuro de la Asociación, por entender que los miembros que la conformábamos carecíamos de la suficiente preparación para ejercer el oficio de cronistas de arte.

Mi primera publicación en defensa de los cronistas de arte ocurrió como respuesta a un artículo escrito por Juan T.H. (Juan Taveras Hernández), el 30 de noviembre de 1984, en la página 14 de La Revista, suplemento del periódico El Nuevo Diario, donde ambos laborábamos. Todavía Juan no era miembro de la institución. Años después ingresó a la misma y, aunque es miembro activo, dejó de asistir a las asambleas.

El artículo del acucioso periodista Juan T.H. y mi respuesta al mismo, aparecen íntegros en las páginas 2 y 4 de mi Folleto “Mis 20 años en la Crónica de Arte”, el cual publiqué en 1997 con motivo de mis legítimas aspiraciones a la Presidencia de Acroarte, folleto que distribuí gratuitamente entre los cronistas, pero que no fue leído por la mayoría.

En otro orden, con motivo de medidas estatutarias tomadas en 1996 por la Directiva que presidía José Tejada Gómez, un grupo de cronistas descontento con dichas medidas solicitó la celebración de una asamblea extraordinaria para tratar el tema. Como la Directiva no obtemperó a tal solicitud, los descontentos trataron de convocar la asamblea por la fuerza.

Es así como el 12 de abril del 1996, mediante Acto de Alguacil No.203/96, donde figuran como requerientes los nombres de 35 miembros de Acroarte, le fue notificada a la Junta Directiva, en la persona de Miguel A. Rivera, quien recibió el acto en su condición de Director Ejecutivo, en el cual los requerientes intiman a la Junta Directiva formalmente, para que en un plazo improrrogable de DOS (2) HORAS, proceda a fijar fecha y hora de la Asamblea Extraordinaria, como establecen los Estatutos.

Mi nombre, como ha sucedido otras veces, fue incluido sin mi consentimiento en dicho Acto de Alguacil, por lo que con la responsabilidad que siempre me ha caracterizado, escribí el 13 de abril de ese año una carta al Presidente Tejada Gómez, en los términos siguientes:”

“Distinguido Presidente: En esta fecha me he enterado de que mi nombre figura entre una lista de miembros de Acroarte que solicitan a la Junta Directiva de esa Institución la convocatoria urgente de una Asamblea Extraordinaria, solicitud elevada mediante Acto de Alguacil No. 203/96, de fecha 12/4/96, notificado por el ministerial Domingo Aquino Rosario García.

Debo señalar al respecto. Que el señor Herminio Mejía me llamó por teléfono en dos ocasiones para invitarme a una reunión informal que un grupo de miembros de Acroarte celebraría en el local de la institución el viernes de la semana pasada, a la cual le prometí asistir, pero la misma no se llevó a efecto.

Por tanto, declaro por este medio, que en ningún momento he autorizado a persona alguna a incluir mi nombre en dicho Acto de Alguacil. Atentamente, AVG.”

A partir de este hecho la unidad en Acroarte estuvo al borde de romperse. La experiencia y la habilidad de Tejada Gómez logradas en sus años de dirigente clubista, lograron bajar las tensiones. Además, el grupo contrario cambió su método de lucha, y la cercanía de la tradicional fiesta navideña y de los Premios Casanda, contribuyeron al acercamiento de los cronistas.

Decidí entonces participar en las elecciones de 1997. Y aunque estaba consciente de que no tenía posibilidades de derrotar al candidato contrario, Napoleón Beras, creé el “Movimiento Renovador Todo por Acroarte”, con fines de demostrar que en Acroarte se podía hacer una campaña electoral decente, sin agresiones ni insultos personales, y a fin de dar a conocer mi oferta de trabajo.

Partiendo de que Acroarte debe existir no solo para organizar los Premios a los artistas, presenté el siguiente Plan Mínimo de Trabajo:

1. Fortalecer la institucionalidad de Acroarte, mediante la real aplicación de los Estatutos que la rigen.

2. Modificar y democratizar la organización, con énfasis en la participación activa de toda la membrecía.

3. Fortalecer aún más la premiación Casandra, mediante un mecanismo que permita a los socios edificarse mejor sobre las actividades artísticas, especialmente en el área clásica.

4. Fomentar la superación profesional de los cronistas, retomando la efectiva celebración de seminarios, cursillos y otras actividades similares.

5. Crear un Fondo de Asistencia Social para los miembros, a través de diversos planes financieros.

6. Crear el reconocimiento “Cronista del Año” (Independientemente de los Premios Casandra), en sus tres categorías de prensa escrita, radial y televisiva.

7. Celebrar el último domingo de cada mes un encuentro entre los cronistas para conmemorar los cumpleaños de dicho mes.

8. Publicar mensualmente “El Cronista”, con fines de informar a los miembros de Acroarte, así como a las personas y entidades relacionadas con la asociación, sobre las actividades de la entidad.

9. Colocación de una tarja con los nombres de los socios fundadores, el 19 de septiembre (fecha de la incorporación), como homenaje permanente a los miembros que idearon la Asociación de Cronistas de Arte.

10. Crear en una pared del local de Acroarte, la Galería de Ex Presidentes.

Me satisface sobremanera, ver que los puntos que he subrayado, fueron reivindicados posteriormente por los ex presidentes de turno, quienes modificaron los nombres con fines de aparecer como sus ideólogos, aunque el contenido es el mismo.

Mi Plan Mínimo de trabajo, así como las Comisiones de Trabajo y el Programa de Excursiones detallados en el Programa de Mano, buscaban dinamizar la institución en el primer año, descentralizando el trabajo del Presidente, ya que sólo él trabaja, a pesar de Acroarte tener nueve directivos nominales.

Mis planes no motivaron a los miembros, pues la mayoría tenía ya sus propios intereses dentro de la asociación, lo cual prevalece hasta la actualidad, y ha creado grupos de poder en la sede central y en las filiales, grupos que señalan cada año quién debe ser el Presidente de turno.

Cuando decidí en 2017 romper con el grupo “Nueva Generación”, al entender que ya su modelo era obsoleto, y que sus principales dirigentes habían abandonado sus principios, lo hice consciente para apoyar a Emelyn Baldera como la candidata de turno, quien había sacrificado en dos ocasiones su natural y potable candidatura, en pro de la unidad de Acroarte.

Mi decisión fue tomada, al enterarme de los apresos sucios que los manejadores de la candidatura opuesta estaban realizado en Santiago. Esto generó que el 6 de julio fuera enviado por email el siguiente comentario (aunque irresponsablemente, sin firma):

“Hace días fue publicada en El Espía una información sobre el grupismo en Acroarte. (El Espía es una sección anónima de comentarios, del Diario Libre. Nota de AVG).

No sé quién es el autor de este Espía, pero quiero darles algunos datos interesantes para su ilustración. Excúseme que no me identifique por ahora, pero esta información no es para publicarse, sino para que se enteren de cómo se está moviendo el asunto en Acroarte.

Debo decirles que los delegados que vinieron de Santiago votaron en bloque a favor de Cristina, debido al tráfico de influencias de los manejadores de dicha aspirante, quienes le ofrecieron el próximo premio al mérito periodístico, entre otras cosas a un influyente productor de un programa de televisión de Santiago que hace tiempo viene cabildeándolo.

Cuando terminó la reunión, el grupo de Santiago se fue a almorzar y celebrar al restaurante Adrián Tropical con Cristina y sus manejadores.

A partir de esta decisión, ha surgido un profundo malestar entre la membresía de la capital y de las filiales de Santiago, New York y Miami, quienes se han enterado de las maniobras que vienen realizando los manejadores de Cristina para imponerla como candidata, y ellos manipularla a su antojo.”

El resultado es ya historia bien conocida por todos. Emelyn ganó en forma abrumadora y realizó una gestión considerada muy positiva, elevando el prestigio y el respeto internacional de la institución, lo cual le valió para que repitiera en la coyuntura actual.

El triunfo de Emelyn en 2019 desató un laborantismo entre sus adversarios que involucró hasta el personal administrativo. Por ello, como asesor de la nueva directiva, propuse que el Secretario Ejecutivo debía ser un miembro activo de Acroarte y que el actual Secretario Ejecutivo siguiera como Contador, con el mismo sueldo. Aunque mi propuesta fue vista con simpatía por los demás asesores, nunca fue ponderada por los directivos.

Todo siguió igual en la institución El laborantismo creció. Los intereses particulares crecieron y hoy son tan fuertes que impiden aplicar los correctivos de lugar.

Quisiera comentar otros puntos neurálgicos que, de no atenderse en forma urgente, acabarán con la unidad en Acroarte, pero esto haría demasiado extenso el presente trabajo, por lo que dejo los mismos para desarrollarlos en una segunda entrega.

Finalmente, exhorto a los acroartistas a leer y conocer los estatutos de la Asociación, principalmente los Derechos y Deberes de los Miembros (Pág. 10), así como a mantenerse unidos en pro del éxito de la actual gestión. Todavía estamos a tiempo para salvar la institución, y hacer posible, lo que reza el último párrafo de la “Historia de Acroarte”, recogida en la página 4 de sus Estatutos:

“Acroarte es una institución ejemplar, que trabaja desde su fundación en el 1985, en dos direcciones: por un lado, enaltecer a su membresía a través de iniciativas y proyectos académicos, sociales y culturales, y, al mismo tiempo, rendir tributo y reconocimiento a lo mejor de la clase artística que con su arte pone en alto la dominicanidad.”

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