1 de abril de 2020, 2:57:42
Opinión


Círculo de Música Ciudad Colonial presentó un concierto íntimo con el pianista Omar Ubrí

Por Carmen Heredia

El salón de una acogedora casa en la calle Arzobispo Portes número 154 es el escenario donde el profesor Iván Domínguez y la gestora cultural Rhina Ibert, fundadores del Circulo de Música Ciudad Colonial, nos brindan una experiencia fascinante de conciertos íntimos.


El más reciente fue protagonizado por el destacado pianista Omar Ubrí. El profesor Domínguez nos da la bienvenida y luego pasa a enumerar las diferentes piezas musicales a interpretar, en las que la música de la España multicolor, sería la gran protagonista.

Inicia la noche musical; de la Suite Española Op. 47 del compositor Isaac Albeniz, Omar Ubrí interpreta “Granada”, la hermosa composición presenta en su primer tema una serenata sensual, romántica, que contrasta con el melancólico segundo tema; luego de la “suite” “Cantos de España” escuchamos “Córdoba”, y el embrujo andaluz nos envuelve a todos. Omar Ubrí extrae del piano un sonido cristalino, y su técnica precisa está cargada de expresividad.

El programa de la noche continúa con “Rumores de la Caleta” sexta pieza de la suite “Recuerdos de Viajes”, con las que Albeniz expresa el alma del pueblo español; luego del mismo compositor, Ubrí interpreta con gran sentido musical, la mítica y nostálgica barcarola “Mallorca” inspirada en la hermosa isla balear.

De las “Cuatro Piezas Españolas” de Manuel de Falla, escuchamos “Aragonesa”, con ritmo de “jota” estilizada, es una expresión del folclore, evocador de lo español. El pulcro fraseo del pianista propicia los cambios de colorido, destacando en la introducción y en la original coda, prodiga en modulaciones.

Con dos piezas de Enrique Granados, cierra el concierto. El ambiente flamenco lo envuelve todo con la “Danza Española No. 5, la más popular del compositor, luego escuchamos “Valses poéticos”, evocador del romanticismo español.

En cada una de las piezas el pianista expresa el carácter de la melodía con gran sensibilidad.

Definitivamente el duende, ese poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo ha podido explicar, al decir de Goethe, se había posado en Omar Ubrí, y el embrujo como un torbellino nos envolvió a todos, entonces, poseídos del encantamiento todos a una, aplaudimos puestos de pié una y otra vez al joven pianista, y éste prolonga el momento y nos deleite con un bis.

Escuchamos entonces de Granados, “La maja y el ruiseñor” perteneciente a la Suite Goyescas, considerada su obra maestra, dedicada al pintor Francisco de Goya y Lucientes. La pieza melancólica, es una escena de amor particular, una sublime estampa, más que un diálogo es una confidencia íntima entre una joven y un ruiseñor que la comprende y consuela con sus trinos cargados de un lirismo fascinante, que el piano onomatopéyico, de difícil ejecución expresa, dando oportunidad a Omar Ubrí, a poner de manifiesto su técnica virtuosística y su sensibilidad artística.

“Una tarde llena de murmullos y de música de aves”, en un ambiente entrañable, disfrutamos los que acudimos al llamado del Círculo de Música Ciudad colonial, al que todos debemos apoyar.

Fuente : Periódico Hoy / Carmen Heredia de Guerrero

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