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Sobrevivir a las guerras que vienen.
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Sobrevivir a las guerras que vienen. (Foto: Alfonso M. Becker)

Sobrevivir a las guerras que vienen...

“La próxima generación de dirigentes de Oriente Medio, sean persas o árabes, no podrá disfrutar del lujo de gobernar de manera autocrática como sus predecesores” Robert D. Kaplan
Ese parece ser el objetivo principal en el reino islámico más corrupto y medieval del mundo… Sobrevivir… El hecho “trascendental” de que este país, propiedad familiar, sea el más importante aliado árabe de los Estados Unidos en la zona, hace -por el arte de la magia diplomática- que Arabia Saudí sea un reino surrealista que circula por la historia en las ramas geopolíticas del razonamiento inútil o -si quieren- por la insoportable cantinela mahometana de una verborrea que nunca llega a lo sustancial… Aunque se haya promulgado la ley, a estas alturas del siglo XXI, que permite a las mujeres conducir su automóvil como si fuesen unas locas pecadoras del mundo occidental…

El príncipe heredero, Mohammed bin Salman, ha dado un espectacular golpe de mano haciéndose con todo el poder en una Saudi Arabia que se hundía poco a poco entre la crisis de los combustibles fósiles, los errores estratégicos en la inteligencia militar, y el incierto futuro de un reino del petroleo que no “arranca” motores para tratar de diversificar su nefasta economía “familiar” antes de que la República Islámica de Irán se adueñe de todo el Oriente Medio y dé buena cuenta de la dinastía sunní más odiada por los ayatolas de Teherán.

La exitosa versión saudí de proyectos infalibles no es más convincente que cualquier otra letanía futurista que ofrezca a la ciudadanía felicidad eterna en cómodos plazos… Todos los países encandilan a su inculta chusma de igual manera. Arabia no es el único estado que pinta el futuro al alcance de la mano de todos los desgraciados, pero la diferencia es que el discurso mahometano da cien vueltas alrededor de un punto, cansándose de asegurar un paraíso en la tierra, y cansando de lo mismo al tonto que se lo cree.

Los clanes saudíes nunca llegan al centro de la cuestión; rodeos y más rodeos, porque los multimillonarios viven “en exclusiva” en ese paraíso personal que prometen a los demás como si de una agencia de seguros se tratase... Los moros, desde los tiempos de Mahoma, actúan con sus cerebros primitivos de hace 1.500 años y con sus deterioradas cabezas confusas incapaces de aclarar conceptos e ideas que se manejan para este siglo XXI. Gastan cientos de miles de millones en vivir rodeados del lujo dorado y del resplandor de lo grande… De lo gigantesco, mejor dicho. Y olvidan que el dinero se evapora y mucho más cuando Teherán se ha propuesto la destrucción de la dinastía que guarda los Santos Lugares.

En una “movida” sin precedentes, el joven príncipe heredero no solo se ha deshecho (por el momento) de todos los poderosos del reino que podían hacerle daño… Al menos eso cree Mohammed bin Salman y los asesores de inteligencia británicos que le guardan la espalda. El americano de la CIA no lo tiene tan claro y dudan de que el príncipe heredero haya hecho un “trabajo perfecto” pues todavía quedan muchos familiares capacitados para dirigir un golpe militar, dada la complejidad de las relaciones en palacio…

El despojar a todos los detenidos de sus inmensas fortunas, ha dejado en manos de Mohammed bin Salman más de 850.000 millones de dólares para financiar una guerra moderna contra Teherán y sus aliados terroristas. Según técnicos de Wall Street, es la cantidad que le “sopló” al oído Donald Trump para financiar la destrucción de su peor enemigo en la zona; pues la Casa Blanca le dejó bien claro que los ayatolas quieren ser la potencia hegemónica en Middle East, cosa que ni a la Unión Europea ni a Estados Unidos interesa; algo que también negoció con Vladímir Putin para que se fuera “alejando” de la peligrosa morralla chiíta…

La habilidad de este jovenzuelo príncipe, según Washington, consiste en saber manejar los tiempos y la calculadora económica, aunque parezca empantanado en la guerra de Yemen y haya cosechado un rotundo fracaso financiando a los grupos terroristas que luchan contra el dictador de Damasco y hayan fracasado. Como bien explicó en Washington, el príncipe heredero bin Salman, los malos estrategas nunca contabilizan una guerra de desgaste que ha dejado a Bashar al-Assad arruinado y a Siria totalmente destruida… Es decir, a punto de caramelo para barrer del mapa un Estado peligroso y a una dinastía Assad que odia a muerte al Estado judío y a los Estados Unidos de América.

En una sola noche de cuchillos largos, como dije, no solo se hizo con el dinero necesario para que se destruya el poder iraní sino que ahora está a 48 horas de obtener, mediante poderes judiciales, otros 850.000 millones de dólares para poder poner en práctica la diversificación de la economía saudí para no depender exclusivamente del petroleo… Naturalmente, no se olvida ni de las mujeres “liberadas” del yugo islámico ni de los jóvenes saudíes, desempleados por cientos de miles… Habrá puestos de trabajo para todos...

Tratándose de una guerra a muerte, rodeados de asesinos mahometanos por todas partes, no resulta feo ni denigrante para el heredero bin Salman decir que espera adueñarse del petroleo y del gas de los persas y repartir beneficios con todos sus aliados militares… No es nada tonto ni pusilánime el jovencito saudí. Ha apostado alto y se ha rodeado de lo mejorcito de Cauchal Cross; no solo el MI6 sino más de 100 militares británicos concentrados en guardar la vida del futuro rey de Saudi Arabia...

Ya que, con su gran golpe palaciego, el príncipe heredero bin Salman, ha tocado con su espada incluso a tíos y primos que fueron los creadores del Servicio de Inteligencia Saudí… El legendario Bandar bin Sultan y sus hijos, Khalid bin Sultan entre ellos, también han sido “señalados”, detenidos y congeladas sus cuentas… Afortunadamente para el heredero de la Corona, los viejos amigos de Bandar bin Sultan en la CIA, ya están muertos y licenciados…

En el trato político doméstico, así como en los negocios familiares -como bien dice Donald Trump- existen torbellinos y tempestades… Así que lo primero y lo más cuerdo, es llevar el “barco saudí” a buen puerto; ponerse a reguardo hasta que las aguas estén en calma total y que cada palo aguante su vela; porque el bolsillo de la Corona ha logrado derribar a los que no quieren saber nada de una guerra contra Teherán y -además- tienen el suficiente poder para deshacerse de este futuro rey que los ha dejado sin un centavo… El estilo de vida de las familias saudíes multimillonarias en París, Londres, Tokio y Washington se ha venido abajo...

Si le sale bien la jugada, Mohammed bin Salman, habrá llenado las arcas reales, en una semana, con 1.700 millardos; se habrá deshecho de todos sus enemigos en la corte y se habrá convertido en el mejor aliado de Donald Trump y Benyamin Netanyahu para dar un golpe mortal geoestratégico que abarcará desde Libano, Siria, Yemen y todas las monarquías de Golfo, hasta la guarida de los ayatolas persas… Se rumorea en Israel que los británicos le han sugerido al heredero de la Corona, que libre a su padre de todo este sofocón político que se avecina… Lo que supondría que, Mohammed bin Salman, podría ser rey a comienzos de 2018 de la era común…

Dicen con mucha razón los británicos que la característica filosófica más relevante del siglo XX fue la entrada de la ilusión política en la era de la producción y del consumo en masa… La sugerencia de los espías británicos en Riyad y Yeddah, es la misma que en Bahréin… “gánate a las mujeres, alegres y liberadas, y a los cientos de miles de jóvenes sin empleo y sin futuro en Arabia Saudí” … En la era de la telemática, las modas, costumbres y formas de vida no son otra cosa que un producto político terminado que forma parte indiscutible de cualquier supuesto futuro de la sociedad saudí…

Si el siglo XX fue una nueva era tecnológica para la mentira política, las dos primeras décadas del XXI no pueden ser otra cosa que una lección sobre la sociedad del espectáculo que estamos viviendo… Para Mohammed bin Salman, futuro rey, es un gran espectáculo producido a gran escala y con grandes medios para cambiar el islam, para liderarlo en todo el planeta, para hacer de Saudi Arabia una nación moderna y respetuosa con todas las creencias religiosas de todo el mundo… Quiere cambiarlo todo de tal manera que su “sagrada” alianza con Occidente convierta a su pueblo en una de las grandes potencias de Oriente Medio junto a Israel…

Y para ello es necesario sobrevivir a las guerras que vienen...
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